Venezuela y nosotros

Por Enrique Martínez Larrechea

El reciente llamado a la intervención en Venezuela, basado presuntamente en la «responsabilidad de proteger», que realizó el Secretario General de la OEA Luis Almagro -quien luego desmintió haber llamado a la intervención-, ha disparado el debate sobre la vigencia, aplicación y límites del principio de no intervención.
No llama la atención viniendo del Secretario General, quien como Canciller se prestó a la triste intervención de los países mayores en Paraguay, excluyéndolo del Mercosur por supuestamente aplicar un artículo de su Constitución (en verdad porque el Senado paraguayo no prestaba su anuencia a la incorporación de Venezuela).
Como en su época el gaucho Flores le hizo los deberes al mitrismo y el Imperio, Mujica se los hizo a Cristina y a Dilma.
Mejor reducir al Paraguay que cumplir con el derecho.
Lo cierto es que la situación humanitaria de Venezuela está al límite de lo admisible por la conciencia ética.
Es una pesadilla creada por un gobierno corrupto e incompetente, que ha llevado a Venezuela al infierno, haciendo lo que históricamente ha hecho el socialismo: privar a la gente de libertad y de derechos.
Pero, la solución ¿es la intervención extranjera?
Me temo que el orden jurídico internacional y la mejor tradición de política exterior de nuestro país, no la autorizan.
El artículo 6° de la Constitución de la República llama a la resolución de los eventuales conflictos entre estados latinoamericanos por medio del arbitraje u otros medios pacíficos.
El orden jurídico internacional por su parte, es claro.
El artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas proscribe el uso o amenaza de la fuerza y declara que la Organización no podrá intervenir.
Los estados que la integran tampoco pueden hacerlo.
La Resolución 2625/XXV de las Naciones Unidas sanciona el deber de no intervención.
La única hipótesis de involucramiento -no estamos acá en el dominio de la intervención, la cual está prohibida- es de la comunidad internacional como conjunto, merced a una resolución del Consejo de Seguridad en el marco del capítulo VII de la Carta (artículo 42, agotados otros medios no militares previstos en el artículo 41).
Ese involucramiento de la comunidad internacional requiere como pre-condición una grave amenaza a la paz y la seguridad internacionales.
En el caso de Venezuela es casi imposible una decisión del Consejo de Seguridad, pues no está en juego la amenaza a la paz y la seguridad internacionales y porque es altamente probable que ese intento chocara con el veto chino o ruso.
Tampoco la región puede auspiciar una acción colectiva de ese tipo, pues es evidente que, pese a la gravedad de la crisis, no hay un consenso al respecto.
Los cinco países que introdujeron una denuncia ante el Comité Penal Internacional, hicieron uso del derecho disponible.
Otras gestiones deben llevarse adelante en pos de la responsabilidad de proteger, incluso negociando con Caracas.
La solidaridad latinoamericana e interamericana aún pueden hacer mucho, sin legitimar al régimen.
En suma, la intervención de uno o varios estados, no sería legítima y la acción colectiva del capítulo VII de la Carta, no es viable.
En este pésimo contexto, es penoso constatar que solo cabe a los venezolanos el derecho de resistencia a la opresión, y a la comunidad internacional y a la latinoamericana y caribeña recorrer todos los caminos que faciliten la ayuda humanitaria, mientras se multiplican todos los esfuerzos de negociación y de presión legítima al régimen de Caracas para hacer cesar la tiranía.
Lo más penoso a constatar como uruguayos, es que tuvimos la solidaridad de Venezuela cuando nos asolaba una dictadura y en esta tragedia los venezolanos no pudieron contar con nosotros…

 

NB: El tema está sobre la mesa en el actual escenario de América del Sur. En la víspera, el gobierno de Colombia desmintió de modo oficial, mediante una declaración formal de Cancillería, que le planteara al presidente electo de Brasil, que acompañe una «intervención militar» de ambas naciones en Venezuela. El propio Jair Bolsonaro declaró en las últimas horas, que descarta participar o avalar una intervención de esa naturaleza. (anotación del Editor)

Author: diadmin

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