El síndrome del desparpajo

Por Belmonte de Souza

Hemos incorporado a nuestro hablar muchas palabras de otros idiomas.
Las más, en una suerte de colonización, del inglés.
Y alguna ya fue aceptada por la Real Academia, como test.
Otras, quedan aún pendientes lo que no impide su entendimiento popular, claro y sin vueltas.
Todos sabemos que es un free shopp, o el software de una computadora, o el mailing que recibimos con ofertas.
Ahora parece ponerse de moda el término “fake news” o posverdades, lo que podría traducirse como noticias falsas que se divulgan por las redes sociales.
Las últimas campañas políticas fueron un caldo de cultivo de estas fake news. Generalmente los que resultan perdidosos se quejan de fraudes orquestados por sus adversarios que, a través de estas mentiras, obtuvieron indebidas ventajas que pudieron resultar decisivas.
Así pasó en nuestro vecino Brasil, donde se acusa a la gente del presidente electo Bolsonaro de haber lanzado una enorme cantidad de falsedades por las redes sociales que su oponente, aún con el apoyo del presidente Temer no tuvo la posibilidad de responder.
Por supuesto que en nuestro país ha recogido el guante el oficialismo y ya saltó un legislador que se ha ganado minutos televisivos y de prensa con un discurso sobre la gravedad y el daño que esto implica y la necesidad de legislar al respecto.
Se fundó en que nuestra legislación siempre ha sido de avanzada y debemos estar entre los primeros en prever y reprimir este tipo de falsedades.
No he oído respuestas.
Ni de nuestro partido, ni de ningún otro sector opositor como tampoco de alguno de los otros partidos que componen el oficialismo.
Y si hubo alguna respuesta no ha tenido la misma difusión de la propuesta, ya que no tuve ocasión de encontrarla en la tele o la prensa escrita.
Lo peor es que es algo que a esta altura ya no me sorprende.
Creo por eso se da esta facilidad, este estar tan suelto de cuerpo, este desparpajo de decir algo así como si estuviera exonerado de cualquier tipo de culpas, como si las falsedades y mentiras fueran patrimonio de otros.
Como que no fueran ellos los reyes de la falacia y no los comprendieran las generales de la ley.
No sé, capaz que este desparpajo con el que dicen las cosas se debe precisamente y en grandísima medida, a la falta de respuesta, de poner los puntos sobre las íes y de atribuir responsabilidades por los errores y horrores que ha cometido esta gente, no solo a través de su gestión, sino a lo largo de la historia.
Hace pocos días escuchaba a un senador del gobierno, electo por el Partido Comunista, alegar en favor de la aprobación de la muy mentada ley sobre los transexuales.
Allí, entre un tono entre irónico, acusador e incluso ridiculizador, sostenía que los partidos de la oposición carecían de la mínima sensibilidad para siquiera entender lo que era sentirse discriminado.
Y abundó y se regodeó discurseando en este sentido.
Me parece difícil encontrar mejor ejemplo, o síntoma, para lo que es este síndrome del desparpajo.
En nuestro universo (el real, excluyo los paralelos, cuánticos o de ciencia ficción) no existe un partido político que haya discriminado, perseguido, encarcelado, torturado y asesinado mas a los gays u homosexuales que el Partido Comunista.
Alcanza con una mirada muy ligera y brevísima nomás, a lo que fueron los gobiernos de Lenin, Stalin, Kruschev, Mao, Fidel, etc., etc., y que un senador que representa a este partido nos venga a hablar de la falta de sensibilidad de otros para entender la discriminación, parece una broma de mal gusto o de un mundo de ciencia ficción.
¡Pero qué desparpajo!
Y tampoco escuché que alguien le respondiera.
Parece haber quedado claro lo que se quiere significar con esto del síndrome del desparpajo, que no es otra cosa que el que padecen cada vez que abren la boca alguno de los actores de este gobierno.
Y para no pecar de muy extenso, dejo para la próxima el análisis de la propuesta acerca de legislar sobre las “fake news”, y los universos de ciencia ficción a los que nos somete y hace permeables este gobierno, que obvio es, merecen nota aparte.

Author: diadmin

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