Movimiento migratorio

 

Por Graciela Scordamaglia

Uruguayos que se van y venezolanos, dominicanos y cubanos que se vienen.
Muchos uruguayos regresaron de su zona de confort en países de primer mundo, cuando lo prometido era una panacea hace casi quince años en nuestro país por quien nos gobierna aún.
Volvieron con la esperanza en la mano buscando solo la alegría del reencuentro con sus familiares y ahora sí, el Uruguay moderno, que iba a estar a la par de lo que ellos querían, promesa mediante.
Gradualmente se fueron desencantando y no hace falta dar la explicaciones del caso.
Luego de haber vivido muchos años en un “sin problemas”, la vida acá se complicó gradualmente y la economía no tiene buenos presagios, precisamente.
Esto determinó que ha llegado al punto de pensar en irse nuevamente.
Por ejemplo, la salud en España es gratuita.
Si, así es.
Después de treinta años allá, regresaron y ahora se tienen que volver, pues se han perdido puestos de trabajo y los que se dispusieron por su cuenta, fueron agobiados por la burocracia, la DGI, el BPS, “e ainda mais”.
De manera que están pensando en volver otra vez con la frente marchita y para siempre, pues la edad pesa.
Prefieren calidad de vida, seguridad, tranquilidad económica y ver a su familia por Skype.
Esa es la realidad.
Por otra parte, nos encontramos dándole la bienvenida a la ola masiva de dominicanos, peruanos, y más recientemente, cubanos, ….¡si chico!
Lo que no se comprende es que o quien se encarga de venderles la panacea o los espejitos de colores, al pensar que acá en este país van a tener trabajo y vivirán felices.
Según Cancillería, la cifra no es antojadiza, ya que en lo que va del año entraron a nuestro país alrededor de 5.500 cubanos, los cuales han solicitado visa, y otros no realizaron este trámite.
¿Cuál es el por qué de esta ola caribeña?
No se sabe bien estos movimientos que van y vienen, pero nos da la pauta de que estamos frente a una masa que se va de su país de origen, porque no están pasando nada bien.
Pero lo cierto es que el aparato estatal en nuestro país, no está preparado para recibir a este contingente humano y se las están viendo en figurillas; hacen filas por largas horas tras su documentación y, ya que estamos en un país donde la comida es muy cara, vaya uno a saber como se las arreglan en ese punto.

Razonado, la pregunta es ¿si no hay empleo para gente capacitada en el Uruguay, a dónde irán a parar estos hermanos?
Es lo que se ve en Montevideo, en tiendas, restaurantes, guardias de seguridad, etc.; muy amables todos, vale destacar.
Otra promesa rota, otros sueños que no verán, ¿y luego qué les espera?
Aferrarse a una esperanza o seguir en un continuo devenir.

 

Author: diadmin

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