La apostasía del FA

Por Heraclio Labandera

Hace algunos días vi con mucha bronca el periodístico televisivo de investigación “Santo y Seña”, donde se denunció el caso de la “empresa compañera” Envidrio, (1) y allí reparé en un gesto vulgar que hizo uno de los protagonistas que apareció en el programa, y que se me hizo un mensaje enviado a los uruguayos.
A todos los uruguayos.
Tanto a los que abominan de lo que en esa “empresa compañera” se hace, como -y esto es lo más trágico- a los que por solidarios apoyaron la idea, y terminaron burlados en lo más profundo de su sentido de la justicia social.
Me escandalicé como muchos otros compatriotas por el desparpajo de un diputado -al parecer, hijo putativo del ex presidente José Mujica- por la burla hecha a los ideales de muchos trabajadores que fueron estafados por el verso de un sueño de ADN fallido.
Allí vi el expolio a trabajadores arrinconados por un vil engaño, que apretados por la miseria en una curva de la vida, terminaron obligados a seguir remando en una barca que terminó como tapadera de una enorme mentira.
No solo vimos en vivo la moderna esclavitud creada por el frenteamplismo más duro, de comprometer a la gente en un proyecto “autogestionario”, y terminar haciéndolas trabajar gratis para financiar otra cosa, y estafados en nombre de una de las “velitas prendidas al socialismo”, sino que además presenciamos la recreación de la peor versión de “la maldición de Malinche” -de la que tanto garganteó Galeano- pero en versión FA, protagonizada por aquellos que aún sabiendo del engaño, son capaces de abrazarse a la culebra.
Son los que al gobierno del FA igual le festejan un cáncer, si les dicen que el cáncer es de izquierda.
Ese podría ser el caso del flaco que en el programa saludó a la teleaudiencia con un gesto obsceno de llevar su mano a los genitales, como diciendo …
Doble pecado, éste de burlarse de los que necesitan trabajar y lo hacen a cambio de canjearlo por esperanza, pero terminan trabajando gratis para proyectos que alimentan al aparato político del FA, recubiertos por el discurso de utopías emergentes.
Primero, porque generan privilegios diferenciales para las “empresas compañeras”, de los cuales no gozan las pequeñas y medianas empresas, las normales, las de la gente de a pie, las de esos trabajadores cuentapropistas que a pesar de los esfuerzos del FA por desesperanzarlos, persisten abrazados al sueño uruguayo de que acá se puede salir adelante trabajando sin dádivas estatales.
O frente a los desempleados que penan por ser empleados, en empresas que no contratan por estar exhaustas frente a los atracos fiscales del gobierno.
Al otro día leí muchos tuit sobre el tema, pero uno en particular, me taladró.
Fue el de @SchGretel, quien escribió “No doy crédito. No doy crédito como ciudadana; como trabajadora; y como desempleada que sufre las consecuencias económicas, como muchos no “compañeros”, de un gobierno abusivo. Sólo indignación; quiero ver cómo caen de a uno”.
El gobierno del FA creó un organismo para defender la competencia leal del mercado, se muestran liberales y reguladores de las asimetrías de éste, cosa de conseguir elogios de algún folletín de pacotilla que se reparta de las asambleas del FMI, y por el otro crean empresas amparadas y financiadas por el Estado, para las que se tolera el trabajo “en negro”, con paraguas del sindicalismo oficialista y la vista gorda de los inspectores que trabajan para Murro.
Ese es el mundo “under” del FA, donde se hace lo que no se predica.
Y segundo, porque apostataron de los sueños que alimentaron en su gente durante casi medio siglo de manija y picadora, y cabalgando en la esperanza de los más necesitados de un trabajo, crearon un sistema de explotación corporativo que solo beneficia a una barra de vivos disfrazados de “proleta”.
Entonces el pibe del gesto soez, llevándose la mano a sus genitales, aunque sea el símbolo bizarro que se volvió grifa de este gran fraude, mirándolo bien no es verdadero culpable por defender la mentira que le vendieron los oligarcas del FA, porque él, robando al BPS al declararse en seguro de paro y cobrando la diferencia “en negro” del bolsillo de la “empresa compañera” y subsidiada, es lo único que tiene para poder parar la olla.
Es la estrategia del pobre, a la que no podemos cargarle una miseria más.
A este extremo nos ha llevado el FA, en su delirio ideológico: a creer que lo que es bueno para cualquier empresa, como el pago en fecha de los impuestos, es malo para las “empresas compañeras”, y por el otro lado, a condenar como culpables de esa ruina a los pobres “carneros” que agachan el lomo cobrando tarde, mal y a veces nunca, o robando al Estado, para poder llevarse unos pesos para la casa, mientras en la cuadra de enfrente los inspectores del gobierno matan al kioskero por atrasos en el IVA de los caramelos.
En su perverso accionar, el FA invirtió la carga de la prueba y con ello ayudó al facilismo de achacar esta gran estafa a los trabajadores que perdieron derechos y sus lugares de trabajo, muchas veces a edades donde ni la cédula ni el cuerpo ayudan a reciclarse, alentados por los mandarines del PIT-CNT que a lo Rico McPato prometieron sembrar los caminos con el oro del Fondes, del Inefop y de toda otra caja chica que puedan expoliar.
Oligarcas generosos, pero con el dineros de todos, y que por añadidura, son beneficiarios de sueldos sin trabajar.

No, los grandes responsables de este despropósito de las “empresas compañeras”, son los mismos que remataron empresas públicas, que cerraron más empresas estatales que el más liberal de los “Chicago boys”, que fundieron monopolios públicos inhundibles, e hicieron cierta una de las máximas del viejo Eric Blair, cuando escribió en su “Rebelión en la Granja”, que “todos los animales son iguales, pero hay algunos que son más iguales que otros”.
Tres gobiernos del FA bastaron para tener vigentes dos moralidades en materia de trabajo, dos criterios fiscales según la afinidad de la empresa con el gobierno, dos ideas de justicia social a la hora del reparto de costos y de ganancias, dos venas en la sociedad, pero un único y unánime retroceso en materia de igualdad y de equidad, y una única brecha en la sociedad.
Tres gobiernos del FA bastaron para convertir en maldita coherencia, el “como te digo una cosa, te digo la otra”.
Tres gobiernos del FA bastaron para que el FA apostatara.
Es hora de que se vayan.

1) https://www.youtube.com/watch?time_continue=4383&v=0M9KRlOCDEE

Author: diadmin

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2 Comments

  1. Lamentable gran verdad.
    Todos estafados.

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    • Excelente artículo. La imagen con el gesto obsceno a los periodistas por parte del operario es para hacer un mural con la siguiente leyenda: «»Esto nos hará redoblar esfuerzos para sacarlos, por mejor educación y para que el dinero público se administre correctamente»

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