Gracias, Marita

Por Heraclio Labandera

Los razonamientos de odio y los comentarios discriminatorios lanzados por María Julia Muñoz contra el precandidato blanco Luis Lacalle Pou, no solo fueron lanzados en la lógica de una campaña electoral sucia, sino que además lograron el efecto inverso al que aparentemente deseaban provocar.
Las pretendidas descalificaciones e insultos contra el precandidato blanco -paradojales, por añadidura, proviniendo precisamente de una mujer que además atacó a otra mujer- no sólo aunó en el rechazo a los distintos sectores del Partido Nacional, sino que al paso de las horas sumó la solidaridad de dirigentes de otros partidos del arco opositor.
Esto, que en el idioma presidencial también integraría la categoría del “bullying más fantástico que he visto en mi vida” -como Tabaré Vázquez dijo en ocasión de defender al entonces vicepresidente Raúl Sendic- no repara en que algunos de los lugares comunes que distribuyó Marita, golpean sobre sus propios compañeros de sector.
Si entrásemos en esa lógica, sería interesante saber por cuál extraña razón Marita no formuló comentario alguno sobre sus compañeros de gobierno que envían hijos a colegios privados -universidad incluida- o sobre que pesa más para una gestión de gobierno, si dónde está ubicada la casa de un candidato de la oposición o la declaración jurada ante la Jutep en la que Tabaré Vázquez declaró poseer algo más de 1,5 millones de dólares, además de otros bienes en propiedad.
En realidad no me inquieta y hasta me alegra que un Presidente de la República progresista sea millonario en dólares, pero por derivada sería más coherente que los agentes de la fuerza política (como domésticamente se denomina al FA) no se ocupen en presentar la cuenta corriente de nadie como un demérito político, porque el argumento al final podría terminar jugándoles una mala pasada.
Si se tomaran en serio los argumentos de Marita, debería ser de público interés saber si a ella se le mantiene en el gabinete porque como ministro de Salud Pública eliminó de los hospitales públicos a cualquier clínica competidora de la radiología oncológica que brinda el complejo Vázquez de empresas médicas, o porque fue capaz de quebrar conflictos en la educación amenazando a los docentes con la intervención, si no levantaban las medidas conflictivas, o porque cobra dividendos de la cuota femenina autoimpuesta por el FA para su gobierno, o porque baila candombe sobre las mesas durante los viajes oficiales, en vez de creer que está por propia capacidad política.
No; entrar en esa lógica de un toma y daca de basura, no tiene mucho sentido, porque el destino final de sus dichos no es el mensaje en sí, sino la necesidad de irritar al adversario, sacar a la opinión pública del foco de la realidad, y que los atacados polemicen con ella para justificarla.
Cuando no hay ideas para presentar, ni potenciales soluciones para conversar, los manuales de 20 pesos recomiendan armar una piñata en la talud para que las miradas escrutadoras dejen de dirigirse hacia la cancha.
Pero al final, Marita con sus pedradas al aire consolidó a su pretendida víctima y le terminó de hacer un favor a los dirigentes del arco opositor, que comienzan a comportarse en bloque.
Es un síntoma del miedo que les provoca saber que se van.

 

Author: diadmin

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