Antecedentes policiales en la era del Pato Celeste

Por Heraclio Labandera

En medio de los numerosos cuestionamientos al presidente Tabaré Vázquez por hacer un acto proselitista de un acto institucional que se celebra desde 1830 a la fecha como acto institucional ante la Asamblea General, o de los señalamientos por la vergonzosa actitud del gobierno uruguayo respecto de la sangrienta tiranía de Nicolás Maduro, surgió un milagroso salvataje para el que se lo llevaba la tormenta: un abogado corrupto que no era del FA.
Un partido político que en este período de gobierno elevó al Senado a la abogada comunista Michelle Suárez, a la que se hizo renunciar luego de verificarse que cometió delitos varios de falsificación que detonaron expedientes de procesamientos, y que comenzó el actual mandato con un vicepresidente que ya no está porque también lo hicieron renunciar y terminó procesado, resolvió lanzar al ruedo a operadores con la consigna de intentar manchar al Partido Nacional, queriendo vincular la actuación dolosa privada de un profesional con la colectividad nacionalista.
No es la primera vez que lo hacen.
Hace muy poco, atribuyeron a las palabras de un ex funcionario del gobierno de Luis Alberto Lacalle Herrera, dichas desde zapatos privados y en un ámbito privado, una determinada intencionalidad política del Partido Nacional como aspirante al próximo gobierno.
No es del caso disecar el contenido de las pretendidas “acusaciones”, cuyo efecto admonitorio no admitiría el más mínimo análisis, sino advertir la conducta perversa de la estrategia del FA en su desesperado intento por retener un gobierno del que saben que se van.
A pesar de que alguna precandidata presidencial haga la señal del “4F” -como diciendo, vamos por el cuarto mandato- cada día que pasa hacen más fuerza por irse y hacerlo rápido.
En el último almuerzo de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), el presidente Tabaré Vázquez admitió que este año podría suceder “alternancia” de gobierno (eufemismo para decir “cambio de gobierno”); horas más tarde, el ex presidente José Mujica con desenfado admitió que con “perder el gobierno no se termina el mundo”, palabras más, palabras menos; algo parecido dijo la vicepresidente Lucía Topolansky, en una reciente entrevista al semanario “Búsqueda”, al admitir que no sería tan grave que el FA perdiera las elecciones, y en el medio el inefable Ernesto Murro salió a prometer rayos y centellas si el FA pierde el gobierno.
Está claro que el mínimo común denominador de estas cuatro reflexiones, es uno: saben que se van.
Cuando varios agentes del FA hacen fuerza para golpear a los principales candidatos del PN, con argumentos que solo mueven la aguja entre sectores de izquierda, están admitiendo que la sangría de votantes de izquierda hacia los partidos de la oposición, para ellos es muy grave.
Y si el FA pierde electorado, ellos saben que se van.
Para nosotros esta elección aún no está ganada, pero es evidente que para ellos la elección ya está perdida.
Si los debates que el FA sugiere poseen el nivel de lo que ha propuesto a sus pares el presidenciable Oscar Andrade, o si el FA precisa divulgar el clearing de sus adversarios o los antecedentes de los que los contradicen, entonces se entiende el motivo de que precisen apuntar con un misil para matar a un mosquito.
Tan luego, el partido del Pato Celeste.

 

Author: diadmin

Share This Post On

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *