Los Reyes Magos y el fin de la inocencia

Por Silvia Etchamendi

Recuerdo que cuando éramos chicas, pero ya no tan chicas, mi hermana y yo descubrimos el secreto de los Reyes Magos (que no voy a desvelar: no soy una amarga que mata ilusiones).
Pasábamos esa época en Parque del Plata, y teníamos unas amigas de la cuadra (no eran tan amigas veo ahora, o nosotras éramos muy malévolas), que no habían descubierto nada.
Entonces, nosotras les mostramos dónde tenían su escondite estos Reyes (los nuestros, que no nos dejaban tocar nada hasta el 6 de enero).
Y ni así nos creyeron.
Porque no querían.
De hecho el 6 de enero nos dijeron que las bicis no eran del mismo color de las que les habíamos mostrado.
Y cuando tienes seis, ocho, diez años, puedes permitirte no ver, no creer.
Es parte de la magia de la infancia.
Pero la gente crece (o debería), y llega un momento que cerrar los ojos y negar lo evidente ya no es mágico, sino patético.
En política, por mucho tiempo tuve los ojos cerrados.
Yo creía.
Pero tuve que madurar de golpe, cuando los que yo soñaba que iban a cambiar el modo de hacer política, me demostraron que lo cambiaron…para peor.
Aún hoy, hace poco me pasó de emocionarme con el discurso de Allende…y luego pensé: “Fue un golpe de estado, horrendo como TODOS los golpes de estado…¿pero en qué habría terminado eso?…¿en Cuba?
Cuento esto porque puedo entender a mucha gente que, como yo, tuvo en su momento honestas convicciones acerca de un cambio para mejor que se veía posible, y me consta que es difícil deconstruir ese modo de pensar.
Y también porque en las redes (¡ah, las redes!), me han dicho que es imposible ser ex frenteamplista.
Muchachos: ¡Miren de dónde venían los fundadores del FA!
Hoy milito en el Partido Nacional, en el sector Dale, que lidera el Pájaro Enciso, donde he sido muy bien recibida.
Es la primera vez que milito (antes solo andaba con la bandera, cuando era joven).
Entre otras cosas porque lo intenté en su momento: fui a un comité de base en el 84 (quedaba en Bulevar y Miguelete, frente a la Plazuela Lídice, concretamente) y me recibieron con tanto recelo y tanta desconfianza, que no volví más.
Tendría que haber caído ahí de lo embromados que eran.
Y sí: la inocente de la foto soy yo, en el 84.
Ayer firmé contra la bancarización obligatoria.

 

Author: diadmin

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