De los deberes inherentes ….

Por Soledad Doval

Por estos días hemos asistido a la triste noticia del fallecimiento de un bebé, por muerte súbita. Triste situación que aqueja a las familias sin distinción de situación económica, familiar, social, o laboral.
En este caso, la impotencia y la injusticia golpea esta vez a una humilde familia, compuesta por la mamá y sus cuatro hijos.
Pero lejos de ser, la muerte súbita de un bebé de seis meses lo más grave de la noticia, que ya de por si es grave, el punto de discusión de nuestra pacata sociedad, es si esa madre cumplió o no con los deberes inherentes a la patria potestad o por si el contrario fue omisa.
Para ir desentrañando esta dolorosa historia, vayamos por partes.
Primero la prensa divulgó que por tratarse del célebre 24 de agosto, la mamá de esos cuatro niños los había dejado solos y se había ido a bailar.
Y no solo eso, sino que además había llegado alcoholizada, manipulando una vez más, como muchas veces, la sensibilidad de la opinión pública.
Rápidamente se puso en el tapete la crítica, la condena social, la sentencia social sin posibilidades de segunda instancia.
Nadie preguntó por el papá…
Pasadas las horas, no solo se supo que la mamá no había salido a bailar, sino que había salido a trabajar, ya que era prostituta y un cliente habría requerido sus servicios, por lo que ante la necesidad económica debió resolver en dejar al cuidado de su hija mayor de 12 años a sus tres hermanos.
Nadie preguntó por el papá.
Más tarde, también se conoció que en juicio abreviado, la fiscalía había formalizado a esa mamá, no por ejercer violencia en el bebé muerto, sino por Omisión de los deberes inherentes a la patria potestad, es decir no cumplir las obligaciones que tiene como madre.
Ese fue el acuerdo al que llega por declararse culpable de tal imputación y “arreglar” una pena más benévola.
En este caso implicaba no ir a la cárcel, sino cumplir una pena sustitutiva.
Nadie preguntó por el papá.
¿Pero que dice exactamente ese artículo?

Artículo 279-BIS
(Omisión de los deberes inherentes a la patria potestad o a la guarda).- El que intencionalmente omitiere el cumplimiento de los deberes legales de asistencia inherentes a la patria potestad, la tutela, la curatela o la guarda judicialmente conferida, poniendo en peligro la salud física, psíquica o emocional de las personas a su cargo, será castigado con pena de tres a doce meses de prisión.

Constituye agravante de este delito el empleo de estratagemas o pretextos para sustraerse al cumplimiento de los deberes de asistencia económica inherentes a dichas responsabilidades.
Para alguien absolutamente ajeno al derecho, leyendo este artículo sabe que no corresponde la formalización.
Pero poniéndonos moralistas, ¿en serio la justicia uruguaya guarda tan celosamente los derechos de los menores, cuando son violentados y sus padres no cumplen con los deberes que les impone la patria potestad?
No! no lo hace.
Todos los días conocemos situaciones de abuso, de abandono, y violencia de toda índole hacia los menores.
Resulta en este caso, que muy lejos de lo que requiere la descripción del tipo penal, la mamá en cuestión salió a trabajar, y aunque hubiera estado sentada al lado del bebé, no hubiera podido evitar lo que sucedió.
Es más, el haber dejado al bebé al cuidado de su hermana no fue un acto de irresponsabilidad, sino de necesidad.
Esta vez la fiscalía erró, y feo, cobró al grito de la tribuna.
Nadie pregunta por el papá, aún.
Se re victimizó a esa familia, que está viviendo una tragedia.
Se deberá llamar a responsabilidad a la fiscal, y a quien “defendió” penalmente a esa mamá.
Los medios deberán hacer la correspondiente “mea culpa” por sumergir una situación de tanto dolor, en el lodo más asqueroso, y la justicia civil deberá dedicar tiempo y cabeza a resolver la situación de esa familia, sin causar más daño.
No tiene que ver con el patriarcado, no tiene que ver con la moralina, no tiene que ver con el tipo de trabajo, no tiene que ver con los deberes inherentes: tiene que ver con el peor dolor que pueden sufrir los padres, y en este caso una madre, sola, que acaba de vivir un tragedia, y de una sociedad y una fiscalía parada en una moralidad aberrante.
Lamentablemente acá hay que decir, “yo no pedí nacer en URUGUAY, tuve mala suerte”; por eso esto hay que cambiarlo, para no sentir la indignación y la vergüenza que hoy siento.
Queda también en claro que las “políticas sociales” desarrolladas por el MIDES, no llegan a todos, y recién va a encarar la situación de esta familia, que no se encontraba afuera del sistema.
Que así como se le pierden los padres que abusan de sus hijos, también se le pierden los que cobran asignaciones familiares, sin cumplir ahora si con los deberes inherentes a la patria potestad, no enviando sus hijos a los centros educativos.
Pero esta mamá, si se les perdió.
Y el sistema no respondió, no acompañó, faltó.
Igual que el papá, que no fue formalizado.
Seriedad señores.
Solidaridad con esta familia.
Autocrítica para los que mal informaron.
Justicia y disculpas a esa mamá y a sus hijos.

 

Author: diadmin

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